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Cuando hablamos de innovación estamos partiendo del hecho de que existe un cambio. La innovación se presenta cuando un producto o servicio se lanza con éxito al mercado. El punto diferenciador se relaciona con qué es lo que se cambia. Pero lo que realmente impresiona es nuestra confusión entre innovación y creación de nuevos productos.
Cuando
hablamos de innovación (1) estamos partiendo del hecho
de que existe un cambio. La innovación se presenta
cuando un producto o servicio se lanza con éxito al mercado.
El punto diferenciador se relaciona con qué es lo que
se cambia. Pero lo que realmente impresiona es nuestra confusión
entre innovación y creación de nuevos
productos. Luego de leer distintas definiciones puedo concluir
que, para que exista innovación, es necesario que ésta
se logre comercializar, y que tenga éxito en el mercado.
Veamos algunas reflexiones al respecto:
1.
“La innovación es la herramienta específica de
los empresarios visionarios; el medio por el cual explotar el cambio
como una oportunidad para un negocio diferente (…) Es la
acción de dotar los recursos con una nueva capacidad
para producir riqueza. La innovación crea un ‘recurso’.
No existe innovación hasta que el hombre encuentra la
aplicación de algo natural y entonces lo dota de valor
económico”. (Peter Drucker,
1985). 2. “Innovación
es la producción de un nuevo conocimiento tecnológico,
diferente de la invención, que es la creación de alguna
idea científica-teórica o concepto que pueda conducir a
la innovación cuando se aplica el proceso de
producción” (Elser,
1992, citado por Verduzco Ríos y Rojo Asenjo, 1994).
Sin embargo para este tipo de
procesos se requiere que existan ciertas variables realizables, no
sólo como disciplinas de trabajo en los equipos internos de
las empresas, sino en las relaciones con los proveedores. Vemos
algunas de las situaciones que hacen que la innovación se
dificulte en nuestros países latinoamericanos:
1.
No pagamos por un diseño, no investigamos y desarrollamos
productos para nuestros mercados, que se ajusten a nuestros
consumidores. De alguna manera nos hemos adaptado a las
formas de los envases y productos que encontramos en otros mercados,
y los traemos para replicarlos con modificaciones locales. Quizás
el punto más complejo es el de comenzar a entender que los
diseños y desarrollos tienen un valor, que se hace necesario
trabajar permanentemente en conseguir formas eficientes que cumplan
con los requerimientos de producción, almacenamiento,
distribución y comercialización de las marcas que los
acompañan. No valoramos la importancia de la propiedad
intelectual.
2.
Otra de las situaciones que más me preocupa es la constante
exigencia hacia los proveedores de precios más baratos.
Todo el negocio orientado únicamente al precio final. En
muchos casos vemos cómo los compradores logran conseguir estos
valores en el corto plazo. Sin embargo en el largo plazo esto no es
sostenible, dado que si el proveedor está trabajando con bajos
márgenes no podrá invertir en nuevas tecnologías
que le permitan tener materiales y procesos de vanguardia. Además
no se construyen alianzas con los proveedores, quienes se terminan
cambiando en periodos entre uno y tres años, dependiendo de la
negociación que se haga. Aquí me pregunto: ¿quién
se arriesga a comprar equipos en un escenario tan volátil? En
un escenario en el que, por unos pesos, se pierden esfuerzos. Un
escenario en el que se pasan las especificaciones de un lado a otro
sin valorar esfuerzos de empresas que invierten en entender las
necesidades de sus clientes.
3.
Es urgente que revisemos cómo integramos a los proveedores en
las etapas iniciales de los desarrollos. Los llamamos a pocas
semanas de los lanzamientos y no les damos la oportunidad de
participar y de aportar con sus experiencias en los proyectos. No
trabajamos en equipo con ellos.
Las
empresas han fijado unos patrones de producción fijos y,
cuando se quieren probar nuevos materiales, no dejan interactuar o
experimentar con los equipos. Sabemos que estas modificaciones pueden
afectar la eficiencia en el primer momento, sin embargo luego de las
curvas de aprendizaje puede suceder que se mejoran las eficiencias.
Nos cuesta trabajo romper paradigmas y ver los procesos con otros
ojos.
4.
No creamos empresas para el aprendizaje y no sabemos compartir con
los proveedores. Debemos aceptar que los cambios
pueden traer procesos de ajuste. No debemos dejar que las áreas
que trabajan en procesos de innovación pierdan el entusiasmo
por el miedo a equivocarse, dado que esto es parte del aprendizaje a
hacer las cosas de manera diferente.
Como
lo expusimos al principio de esta columna, la innovación viene
de productos, procesos y servicios, por lo que no sólo la
innovación debe venir del área de mercadeo… sino
de todas las áreas de una empresa.
Por
último, considero es el momento de reflexionar sobre el tema
medioambiental, que consideramos un aspecto muy complejo de abordar.
Esta es la oportunidad de revisar cómo lo podemos ver desde
otros ángulos, y potencializarlo para convertirlo en una
estrategia de crecimiento.
Nota
de la autora:
(1)
Existen varias definiciones acerca del término innovación.
El término innovar etimológicamente proviene del latín
innovare, que quiere decir cambiar o alterar las cosas
introduciendo novedades (Medina Salgado y Espinosa Espíndola,
1994). A su vez, en el lenguaje común, innovar significa
introducir un cambio. El diccionario de la Real Academia Española
(1992) lo define como “mudar o alterar las cosas introduciendo
novedades” (Castro Martínez y Fernandez de Lucio, 2001).
El
cambio que representa una innovación puede ocurrir tanto en la
estructura social, como en la gestión pública, en la
elaboración de un producto o en la organización de una
empresa. Así, la innovación representa un camino
mediante el cual el conocimiento se traslada y se convierte en un
proceso, un producto o un servicio que incorpora nuevas ventajas para
el mercado o para la sociedad.
Bibliografía:
-
“La Evolución del concepto de innovación y su
relación con el desarrollo”, Lic. María
Marta Formichella. Estación Experimental Agropecuaria
Integrada Barrow (Convenio MAAyP-INTA) Tres Arroyos, Enero de 2005.
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